Tu futuro empieza aquí

Tu futuro empieza aquí

Tecnología para jóvenes de 16 a 18 años

programacion ia ninos
Jensen Huang

"Todo el mundo es ahora programador. Este es el milagro de la IA"

Objetivo

A esta edad, las decisiones empiezan a tener consecuencias reales. La universidad, la carrera, el primer trabajo. Los jóvenes de 16 a 18 años están en el momento exacto para construir un portfolio técnico que les abra puertas antes de que sus compañeros siquiera sepan qué quieren estudiar.

No enseñamos a programar por programar. Trabajamos proyectos cercanos al nivel profesional, con herramientas del sector real, para que cuando llegue el momento de presentarse a una beca, una universidad técnica o un primer empleo, tengan algo que mostrar que hable por ellos.

Objetivo

A esta edad, las decisiones empiezan a tener consecuencias reales. La universidad, la carrera, el primer trabajo. Los jóvenes de 16 a 18 años están en el momento exacto para construir un portfolio técnico que les abra puertas antes de que sus compañeros siquiera sepan qué quieren estudiar.

No enseñamos a programar por programar. Trabajamos proyectos cercanos al nivel profesional, con herramientas del sector real, para que cuando llegue el momento de presentarse a una beca, una universidad técnica o un primer empleo, tengan algo que mostrar que hable por ellos.

La ventana de oportunidad más importante

Entre los 16 y los 18 años se define la trayectoria. Los que empiezan a construir cosas reales ahora llegan a la universidad con un portfolio, con experiencia y con la confianza de quien ya ha resuelto problemas técnicos de verdad. Los que esperan, llegan con el mismo punto de partida que todos los demás.

La demanda de perfiles técnicos no para de crecer. Pero no se trata solo de conseguir un buen trabajo: la capacidad de construir soluciones digitales es hoy una ventaja competitiva en cualquier campo profesional, desde la medicina hasta el periodismo, pasando por el derecho o la arquitectura.

En estas clases no dejamos tiempo al aburrimiento. Cada sesión tiene un objetivo claro, cada semana hay progreso visible, y cada trimestre hay un proyecto terminado que se suma al portfolio del alumno.


Entre los 16 y los 18 años se define la trayectoria. Los que empiezan a construir cosas reales ahora llegan a la universidad con un portfolio, con experiencia y con la confianza de quien ya ha resuelto problemas técnicos de verdad. Los que esperan, llegan con el mismo punto de partida que todos los demás.

La demanda de perfiles técnicos no para de crecer. Pero no se trata solo de conseguir un buen trabajo: la capacidad de construir soluciones digitales es hoy una ventaja competitiva en cualquier campo profesional, desde la medicina hasta el periodismo, pasando por el derecho o la arquitectura.

En estas clases no dejamos tiempo al aburrimiento. Cada sesión tiene un objetivo claro, cada semana hay progreso visible, y cada trimestre hay un proyecto terminado que se suma al portfolio del alumno.

Formación cercana al nivel profesional

A esta edad ya no hace falta suavizar los conceptos. Trabajamos con la profundidad que requiere el sector real. No versiones simplificadas, no ejercicios de relleno: código limpio, buenas prácticas y proyectos que se puedan desplegar y mostrar.

El objetivo es desarrollar proyectos profesionales que cada alumno pueda lanzar y testear con usuarios reales.

Las habilidades que desarrollamos en cada proyecto:

  • Desarrollo de producto con IA integrada: Frontend, backend, base de datos y modelo de IA conectado con una función real (no un chatbot de juguete). De la idea al producto desplegado, como lo hace un equipo real.

  • Criterio técnico sobre lo que genera la IA: Leer, auditar y corregir código y arquitecturas generadas con asistentes como Cursor o Claude Code. Saber cuándo el resultado es correcto, cuándo es una alucinación y cuándo hay que rehacerlo desde cero.

  • Autonomía en un entorno real: Documentación técnica, control de versiones, gestión de claves de API y costes, y saber pedir ayuda de forma eficiente cuando el problema supera a la herramienta.

  • Portfolio real: Proyectos con IA funcional, publicados en GitHub y desplegados en internet. Evidencias concretas de capacidad técnica para una beca, una universidad técnica o un primer proceso de selección.


A esta edad ya no hace falta suavizar los conceptos. Trabajamos con la profundidad que requiere el sector real. No versiones simplificadas, no ejercicios de relleno: código limpio, buenas prácticas y proyectos que se puedan desplegar y mostrar.

El objetivo es desarrollar proyectos profesionales que cada alumno pueda lanzar y testear con usuarios reales.

Las habilidades que desarrollamos en cada proyecto:

  • Desarrollo de producto con IA integrada: Frontend, backend, base de datos y modelo de IA conectado con una función real (no un chatbot de juguete). De la idea al producto desplegado, como lo hace un equipo real.

  • Criterio técnico sobre lo que genera la IA: Leer, auditar y corregir código y arquitecturas generadas con asistentes como Cursor o Claude Code. Saber cuándo el resultado es correcto, cuándo es una alucinación y cuándo hay que rehacerlo desde cero.

  • Autonomía en un entorno real: Documentación técnica, control de versiones, gestión de claves de API y costes, y saber pedir ayuda de forma eficiente cuando el problema supera a la herramienta.

  • Portfolio real: Proyectos con IA funcional, publicados en GitHub y desplegados en internet. Evidencias concretas de capacidad técnica para una beca, una universidad técnica o un primer proceso de selección.

Un stack similar al que utilizan los equipos de tecnología

Nada de plataformas educativas artificiales. Trabajamos con herramientas similares a las que usan los equipos de tecnología de cualquier empresa del mundo. Porque la curva de aprendizaje más dura es la primera, y cuanto antes se pasa, mejor.

  • Asistentes de código agénticos (Cursor, Claude Code): Programar dirigiendo a un agente que escribe, prueba y corrige código, aprendiendo a supervisar y validar su trabajo como lo haría un desarrollador senior con un junior.

  • Python + IA: Seguiremos profundizando en este lenguaje de programación y daremos un paso más allá apoyándonos en herramientas de Inteligencia Artificial.

  • Plataformas de desarrollo impulsadas por IA (Lovable, Replit, Bolt.new): Continuaremos profundizando en la creación de productos digitales guiados por IA.

  • APIs de modelos de IA (Claude, OpenAI) y RAG: Integración de modelos de lenguaje y visión en proyectos propios, incluyendo cómo conectar una base de conocimiento propia a un modelo para respuestas más precisas.


Nada de plataformas educativas artificiales. Trabajamos con herramientas similares a las que usan los equipos de tecnología de cualquier empresa del mundo. Porque la curva de aprendizaje más dura es la primera, y cuanto antes se pasa, mejor.

  • Asistentes de código agénticos (Cursor, Claude Code): Programar dirigiendo a un agente que escribe, prueba y corrige código, aprendiendo a supervisar y validar su trabajo como lo haría un desarrollador senior con un junior.

  • Python + IA: Seguiremos profundizando en este lenguaje de programación y daremos un paso más allá apoyándonos en herramientas de Inteligencia Artificial.

  • Plataformas de desarrollo impulsadas por IA (Lovable, Replit, Bolt.new): Continuaremos profundizando en la creación de productos digitales guiados por IA.

  • APIs de modelos de IA (Claude, OpenAI) y RAG: Integración de modelos de lenguaje y visión en proyectos propios, incluyendo cómo conectar una base de conocimiento propia a un modelo para respuestas más precisas.

Proyectos que abren puertas

Un portfolio con proyectos reales vale más que cualquier certificado. Cuando un alumno se presenta a una universidad técnica o a su primer trabajo con proyectos publicados y funcionales, la conversación es completamente diferente a la del candidato que llega solo con notas del instituto.

Algunos ejemplos de proyectos que pueden desarrollar alumnos de este nivel:

  • Productos digitales completos, con autenticación de usuarios, base de datos y panel de administración.

  • Un producto SaaS en miniatura. Es decir, una herramienta web sencilla que resuelve un problema cotidiano (organizar tareas, planificar comidas, gestionar sus horarios…) y que podrían "vender" a otros.

  • Una landing page de un negocio real (propio, familiar o inventado), con IA integrada para generar descripciones de producto, imágenes o atención al cliente automática.

  • Un asistente de IA personalizado, entrenado para resolver dudas de un tema concreto (deberes, un hobby, un negocio familiar…) publicado y accesible por usuarios reales.

No es necesario que me creas. Compruébalo por ti mismo. Reserva tu clase gratis y prepárate para sorprenderte con los proyectos que surgirán de la imaginación de tu hijo.

¿Tienes alguna duda?

Preguntas frecuentes

¿Cuántos alumnos asisten al mismo tiempo a cada clase?

Máximo 5 alumnos. Es la única forma de hacer que las clases funcionen. No quiero clases de 15 niños donde tu hijo pase desapercibido.

¿Por qué sólo 20 plazas?

Ya les enseñan a utilizar tecnología en el colegio, ¿es esto necesario?

Mi hijo no quiere ser programador, ¿para qué necesita esto?

¿Cómo se agrupan los niños por edad en las clases?

¿Puedo cancelar cuando quiera o hay permanencia mínima?

¿Qué pasa si mi hijo falta a una clase?

¿Hay alguna forma de probar una clase?

¿Quién imparte las clases?

Sigo teniendo dudas. ¿Puedo hablar contigo?